Trauma: la palabra que negué hasta que transformó mi vida
A veces, el primer paso para sanar es reconocer lo que hemos negado por años. Conoce mi historia personal sobre cómo comprender el verdadero significado del trauma me ayudó a encontrar la raíz de mi ansiedad, y cómo tú también puedes emprender este viaje de sanación interior.
Mirley Vernaza
3/24/20262 min read


La primera vez que escuché la palabra trauma entré en negación. Me la dijo el psiquiatra adonde fui remitida por ansiedad y depresión. Me dijo que tuvo que haber sido entre mi niñez y mi adolescencia, pero mi mente aún no procesaba esa palabra.
Así que le respondí enérgicamente: yo no tengo ningún trauma. El único evento fuerte en mi vida fue la muerte de mi hermanita de 13 años en un accidente, pero en ese entonces yo tenía 25 años. Piénselo bien me dijo mientras me entregaba la orden para la siguiente cita y la fórmula de medicamentos. Salí del consultorio confundida, pero con la decisión de no volver, sin imaginarme que meses después descubriría que no tenía uno, sino muchos traumas.
¿Qué es realmente un trauma? Más allá de los grandes sucesos dolorosos
Y es que lo primero que a muchos se nos viene a la cabeza cuando escuchamos la palabra trauma es la gran huella o golpe emocional que deja un suceso o experiencia dolorosa como un accidente, un abuso sexual, violencia o desastres naturales, de ahí que cuando uno hace un cheslinks o una lista de chequeo en nuestras vidas si vemos que ninguna de las anteriores se ha presentado tendemos a descartar.
Sin embargo, expertos señalan que el trauma va más allá de la respuesta de un evento, sino también en la forma como nuestro cerebro y las emociones procesan o interpretan esa experiencia. De ahí para algunos un hecho que puede ser traumático para una persona, para otra no. A esto se le suma que puede haber pequeños acontecimientos o vivencias que repetidas o acumuladas en el tiempo también pueden causar sufrimiento o malestar.
Heridas emocionales de la infancia: El viaje interior para sanar y liberar
En mi caso fue así como se formaron algunas de mis heridas emocionales en mi infancia y adolescencia: la injusticia, el rechazo y la traición, entre otras. Solo me di cuenta de ello, cuando empecé un viaje a mi interior y cuando gracias a la TRG comencé a recordar cada una de las etapas de mi vida logrando acceder a esas memorias que habían sido archivadas en mi inconsciente que en el pasado causaron incomodidad y que se seguían reflejando en mi actualidad cada vez que reaccionaba, sin darme cuenta, a un detonante las activaba.
Y fue así como inicié un camino hacia la sanación, hacia la liberación de todas esas emociones reprimidas que por mucho tiempo dirigieron mi vida y donde se encontraba la raíz de mi depresión cuyo detonante fue el desempleo.
Y tú ¿estarías dispuesta a emprender ese viaje de autoconocimiento para descubrir cuál esa herida que aún no has podido ver?
Mirley Vernaza
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